120 minutos de naturaleza a la semana: el umbral y el techo
Sí, 120 minutos a la semana es el punto en el que aparece la asociación con la salud declarada. En un estudio de 2019 sobre 19.806 adultos de Inglaterra, quienes habían pasado de 120 a 179 minutos en parques, bosques, campo o costa durante los 7 días anteriores tenían 1,59 veces las probabilidades de declarar buena salud y 1,23 veces las de declarar un bienestar alto, frente a quienes no habían pasado ninguno, tras ajustar por otros 15 factores. Por debajo de 120 minutos la diferencia no fue significativa, la ganancia se aplanó hacia los 200 a 300 minutos y dio igual que el tiempo saliera de una salida larga o de varias cortas. Es una encuesta transversal, con los minutos y la salud declarados por la propia persona: describe una asociación, no un efecto demostrado.
Qué midió la encuesta
La cifra procede de la encuesta MENE, el monitor inglés de contacto con la naturaleza, una encuesta con entrevista en el domicilio que se pasa en toda Inglaterra. Mathew White y sus colegas de la Universidad de Exeter tomaron los años de encuesta 2014/15 y 2015/16, ponderaron la muestra para que reflejara a la población nacional y analizaron a los 19.806 encuestados con datos completos. Cada persona enumeró sus salidas de ocio al aire libre en cada uno de los 7 días anteriores y después indicó la duración de una de esas salidas, elegida al azar. La duración multiplicada por el número de salidas dio los minutos semanales, ordenados en bloques de 60 minutos.
El aire libre se definió en sentido amplio: parques, canales y espacios naturales dentro de las ciudades y en su entorno; la costa y las playas; campos de cultivo, bosques, colinas y ríos. Ni las compras ni el jardín propio contaban. La salud se recogió con una sola pregunta, cómo es su salud en general, y se contó como buena la respuesta buena o muy buena: es una autoevaluación, no una exploración médica, y la dio el 76,5 por ciento de la muestra ponderada. El bienestar era la pregunta británica de satisfacción con la vida, puntuada de 0 a 10, y se contó como alto de 8 a 10 (60,2 por ciento). Un dato destaca antes de cualquier estadística: 11.668 de las 19.806 personas, alrededor del 59 por ciento, no habían pasado nada de tiempo de ocio en la naturaleza la semana anterior, mientras que 3.484 habían pasado 300 minutos o más.
| Minutos a la semana | Personas | Buena salud declarada, ponderado | Bienestar alto declarado, ponderado | Probabilidades ajustadas de buena salud declarada |
|---|---|---|---|---|
| 0 | 11.668 | 72,3 por ciento | 57,2 por ciento | Referencia |
| De 1 a 59 | 355 | 74,8 por ciento | 58,3 por ciento | 1,04, no significativo |
| De 60 a 119 | 1.113 | 80,3 por ciento | 61,8 por ciento | 1,13, no significativo |
| De 120 a 179 | 1.290 | 84,5 por ciento | 64,7 por ciento | 1,59 |
| De 180 a 239 | 1.014 | 81,9 por ciento | 64,0 por ciento | 1,44 |
| De 240 a 299 | 882 | 84,5 por ciento | 65,9 por ciento | 1,55 |
| 300 o más | 3.484 | 81,9 por ciento | 65,5 por ciento | 1,33 |
El umbral en los 120 minutos y el techo cerca de los 300
Antes de cualquier ajuste, la proporción ponderada que declaró buena salud subió del 72,3 por ciento con 0 minutos al 74,8 por ciento de 1 a 59 minutos, al 80,3 por ciento de 60 a 119 y al 84,5 por ciento de 120 a 179, y después se movió entre el 81,9 y el 84,5 por ciento. El bienestar alto declarado siguió la misma curva: 57,2 por ciento con 0 minutos, 64,7 por ciento de 120 a 179 y del 64,0 al 65,9 por ciento por encima de esa franja.
Esas proporciones engañan, porque quien visita la naturaleza suele ser además más joven, tener más medios y moverse más. Los autores ajustaron por 15 factores, desde el verde alrededor de la vivienda y la privación de la zona hasta la edad, el grado socioprofesional, la actividad física y la enfermedad de larga duración. Con esos controles, de 1 a 59 minutos dieron una razón de probabilidades (odds ratio) de buena salud declarada de 1,04, y de 60 a 119 minutos, de 1,13; ninguna de las dos fue significativa. De 120 a 179 minutos la razón fue 1,59 (intervalo de confianza del 95 por ciento de 1,31 a 1,92) y la de bienestar, 1,23 (de 1,08 a 1,40). Las franjas superiores mantuvieron la asociación sin ampliarla: 1,44 de 180 a 239 minutos, 1,55 de 240 a 299 y 1,33 con 300 o más. Al modelar los minutos como una curva continua, la ganancia disminuía a partir de los 120 minutos y se aplanaba, o caía un poco, hacia los 200 a 300 minutos, con intervalos demasiado anchos para leer nada por encima de 400.
Una advertencia sobre la cifra misma: el 78 por ciento de las respuestas de la franja de 120 a 179 minutos fueron exactamente 120 minutos, porque la gente recuerda las salidas en cifras redondas, y por eso el estudio trabajó con horas enteras. Lea el umbral como unas 2 horas; los autores presentan tanto el umbral como el techo como puntos de partida para seguir investigando, no como resultados cerrados.
Una salida larga o varias cortas
El estudio lo comprobó de forma directa: la asociación a partir de los 120 minutos era la misma tanto si el tiempo salía de una sola salida larga como de varias más cortas, y los autores advierten de que no conviene pedir a ninguno de los dos tipos de visitante que cambie de costumbre. Los patrones comparados fueron una salida de 120 minutos o más, dos de 60 minutos o más y tres o más de 40 minutos o menos, y dieron el mismo resultado. En el anuncio del centro de investigación, el autor principal calificó las 2 horas de objetivo realista para mucha gente precisamente porque se pueden repartir a lo largo de toda la semana, y la mayoría de las salidas registradas ocurrieron a menos de 2 millas de casa, algo más de 3 kilómetros.
Un pequeño estudio fisiológico apunta en la misma dirección para las salidas cortas. En 2019 se pidió a 36 residentes urbanos (edad media 45,8 años, 92 por ciento mujeres) que pasaran al menos 10 minutos en un lugar que les diera sensación de contacto con la naturaleza, al menos 3 veces por semana durante 8 semanas, y que recogieran saliva antes y después de una salida en 4 ocasiones. El cortisol salival bajó un 21,3 por ciento por hora durante la salida, por encima de su descenso habitual del 11,7 por ciento por hora a lo largo del día, y la ganancia por minuto fue mayor entre los 20 y los 30 minutos, después de lo cual el beneficio siguió a menor ritmo. Es 1 estudio con 36 voluntarios que se apuntaron por su cuenta y sin grupo de control, así que tómelo como un mecanismo plausible, no como una prueba.
| Grupo | Personas | Razón de probabilidades frente a 0 minutos |
|---|---|---|
| De 16 a 64 años | 14.667 | 1,28 |
| 65 años o más | 5.193 | 1,87 |
| Enfermedad o discapacidad de larga duración | 4.545 | 1,42 |
| Sin enfermedad de larga duración | 15.261 | 1,42 |
| Zona urbana | 18.694 | 1,38 |
| Zona rural | 1.112 | 2,27 |
| No alcanza la recomendación de 150 minutos de actividad | 15.008 | 1,48 |
| Alcanza la recomendación de actividad | 4.798 | 1,22 |
En qué grupos se mantuvo el patrón
El umbral no era cosa de un solo grupo acomodado. Al dividir la muestra, las probabilidades de declarar buena salud con 120 minutos o más, frente a ninguno, fueron 1,28 entre los 14.667 adultos de 16 a 64 años y 1,87 entre los 5.193 de 65 años o más. Fueron 1,42 tanto para las 4.545 personas con una enfermedad o discapacidad de larga duración que limitaba su vida diaria como para las 15.261 sin ella, señal, sostienen los autores, de que no se trata solo de que la gente sana salga más. Se mantuvo en zonas urbanas (18.694 personas, razón de 1,38) y rurales (1.112 personas, 2,27), en zonas desfavorecidas y acomodadas, en ambos sexos y en todos los grados socioprofesionales. Se mantuvo en las 15.008 personas que no alcanzaban la recomendación de 150 minutos de actividad (1,48) y, con menos fuerza, en las 4.798 que sí la alcanzaban (1,22), de modo que el tiempo en la naturaleza no es simplemente ejercicio con otro nombre. La única excepción fueron los 4.608 encuestados que no eran británicos blancos, cuya razón de 1,21 para la salud no alcanzó la significación, aunque la de bienestar, 1,22, sí lo hizo.
Para dar escala a la asociación, los autores la pusieron al lado de otros factores del mismo modelo. En salud, de 120 a 179 minutos a la semana frente a ninguno valía más o menos lo mismo que vivir en una zona poco desfavorecida en vez de muy desfavorecida, alcanzar la recomendación de actividad en vez de no alcanzarla, o estar en un grado profesional alto en vez de bajo. En bienestar igualaba al verde, a la privación de la zona y a la actividad, pero pesaba menos que el grado socioprofesional y la situación de pareja.
Lo que la evidencia no puede decirle y cómo usarla
El estudio es transversal: a cada persona se le preguntó una sola vez, por la semana anterior. Muestra que los grupos se diferencian, no que la naturaleza causara esa diferencia, y los autores dicen sin rodeos que quizá la gente más sana salga sencillamente más al aire libre. Tanto la salud como el bienestar son autoevaluaciones, y las duraciones de las salidas también las declararon los propios participantes, algo menos exacto que un registro de localización; además, en la franja clave el 78 por ciento de las respuestas fueron la cifra redonda de 120 minutos. El tiempo en la naturaleza explicaba solo alrededor del 1 por ciento de la variación de la salud o del bienestar en los modelos sin ajustar: una asociación modesta y constante, no grande. El escenario fue Inglaterra, así que las cifras pueden no trasladarse a un clima muy distinto.
La dirección encaja con el resto de la evidencia. Una revisión sistemática de 2018 de la Universidad de East Anglia agrupó 143 estudios con más de 290 millones de participantes y halló que una mayor exposición al verde acompañaba a un cortisol salival más bajo, a una frecuencia cardiaca 2,57 latidos por minuto menor, a una tensión diastólica 1,97 mmHg menor y a un riesgo menor de diabetes tipo 2 (0,72), de muerte cardiovascular (0,84) y de muerte por cualquier causa (0,69), al tiempo que advertía de la mala calidad de los estudios y de la alta heterogeneidad en buena parte de los resultados agrupados. La mayoría de esos trabajos midieron el verde cercano a la vivienda y no los minutos pasados en él, el hueco que la encuesta de 2019 quiso llenar.
En la práctica, los 120 minutos a la semana están al lado, no dentro, de los al menos 150 minutos de actividad moderada semanal que pide la Organización Mundial de la Salud OMS, un nivel que el 31 por ciento de los adultos del mundo (1.800 millones de personas) no alcanza. Los dos se solapan: un paseo a buen ritmo de 30 minutos por un parque 4 días cubre los 120 minutos de naturaleza y casi todo el objetivo de actividad. Si tiene una cardiopatía, toma medicación que vuelve la piel sensible a la luz solar, está embarazada con calor o padece algo que le limita al caminar, recuerde que la encuesta contaba tiempo, no esfuerzo: un banco junto al agua cuenta, y lo que conviene hablar con su médico es el esfuerzo, no la naturaleza. El planificador Dosis de naturaleza reparte los 120 minutos por su semana, y las guías sobre pasos al día y tiempo sentado cubren las preguntas de al lado.
Formas de llegar a los 120 minutos
- 4 paseos de 30 minutos por un parque de camino al trabajo o de vuelta
- 6 salidas de 20 minutos, la ventana en la que el cortisol bajó más deprisa en el estudio de saliva de 2019
- 1 salida de 2 horas el fin de semana a la costa, al bosque o al campo
- Comer al aire libre 5 días laborables, 25 minutos cada vez
- Cuente parques, caminos de canal, playas y campos de cultivo, pero no su propio jardín, para ajustarse a la encuesta
- Quédese a menos de 2 millas de casa si es lo que le hace salir: así fue la mayoría de las salidas de la encuesta
Preguntas frecuentes
¿Cuenta un parque urbano?
Sí. La encuesta definió el aire libre como los espacios abiertos dentro de las ciudades y en su entorno, incluidos parques, canales y espacios naturales, además de la costa, las playas y el campo. La mayoría de las salidas registradas ocurrieron a menos de 2 millas de casa, y el patrón de los 120 minutos se mantuvo en zonas urbanas, con una razón de probabilidades de 1,38 entre 18.694 residentes de ciudad.
¿Cuenta el tiempo en mi jardín?
En este estudio no. La encuesta excluyó el tiempo en el jardín propio y las compras rutinarias, así que los 120 minutos se refieren a visitas a espacios verdes o azules públicos. Los autores señalan que el jardín puede ser una forma valiosa de contacto con la naturaleza, pero no tenían datos sobre ello.
¿Es mejor pasar más de 120 minutos?
Solo hasta cierto punto. Las probabilidades de declarar buena salud fueron 1,59 de 120 a 179 minutos, 1,44 de 180 a 239, 1,55 de 240 a 299 y 1,33 con 300 minutos o más, y un modelo continuo mostró que la curva se aplana hacia los 200 a 300 minutos. Más tiempo no resultó perjudicial; sencillamente añadía poco en esta medida.
¿Tengo que hacer ejercicio mientras estoy allí?
No. La encuesta contaba minutos, no esfuerzo, y el umbral de 120 minutos se mantuvo entre las 15.008 personas que no alcanzaban la recomendación de 150 minutos de actividad física, con una razón de probabilidades de 1,48. Combinar las dos cosas, por ejemplo un paseo a buen ritmo de 30 minutos por un parque 4 días, es eficiente, pero no hace falta.
¿Puedo repartir los 120 minutos en salidas cortas?
Sí. El estudio halló la misma asociación tanto si los 120 minutos salían de una salida larga como de varias más cortas. En otro estudio de 8 semanas con 36 residentes urbanos, el cortisol bajó más deprisa en la ventana de 20 a 30 minutos de la salida, así que una serie de salidas cortas es una forma razonable de llegar al total.
¿Demuestra el estudio que la naturaleza le hace estar más sano?
No. Es transversal y con datos declarados por la propia persona, así que muestra una asociación en un momento dado, y quizá la gente más sana salga sencillamente más. El umbral se mantuvo entre las 4.545 personas con una enfermedad de larga duración, lo que resta fuerza a esa explicación sin descartarla, y los autores piden estudios longitudinales y de intervención.
Fuentes
- White et al. 2019, Scientific Reports: Spending at least 120 minutes a week in nature is associated with good health and wellbeing · 19.806 adultos de la encuesta MENE (Monitor of Engagement with the Natural Environment), Inglaterra, de 2014 a 2016; acceso abierto, las tablas 1 a 3 recogen las cifras citadas
- University of Exeter, European Centre for Environment and Human Health: Two hour nature dose boosts health and wellbeing · Anuncio del centro de investigación del 13 de junio de 2019 con los comentarios del autor principal; la mayoría de las salidas, a menos de 2 millas de casa; financiado por el organismo británico de investigación sanitaria NIHR
- Twohig-Bennett and Jones 2018, Environmental Research: The health benefits of the great outdoors, a systematic review and meta-analysis of greenspace exposure and health outcomes · 143 estudios, más de 290 millones de participantes; texto completo en PubMed Central
- Hunter, Gillespie and Chen 2019, Frontiers in Psychology: Urban nature experiences reduce stress in the context of daily life based on salivary biomarkers · 36 participantes durante 8 semanas; el cortisol bajó un 21,3 por ciento por hora durante una salida a la naturaleza; texto completo en PubMed Central
- World Health Organization: Physical activity fact sheet · Ficha informativa del 26 de junio de 2024; al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana; el 31 por ciento de los adultos, 1.800 millones de personas, no llega
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